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Leyendas blanquiazules: Ayúcar, el goleador eterno Destacado

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Vino para dos años y acabó jugando siete históricas temporadas en la que dejó una huella imborrable en su paso por Talavera-, tanto en lo profesional como en lo personal, cualidades que lo encumbraron como ídolo de la grada y como uno de los principales referentes de la cantera. Ariete noble, limpio y muy luchador, con la habilidad de los goleadores de siempre. Hablamos del delantero centro por antonomasia del legendario ‘Tala’, Jesús María AYÚCAR (Estella, 9 de octubre de 1955). El ex futbolista blanquiazul repasa en una entrevista de Israel Rosado, director de la Revista 'Espíritu Blanquiazul', los hitos conseguidos durante su etapa en el Talavera CF –con un pichichi y un ascenso de por medio- que acabaron convirtiéndole en uno de los mejores de siempre. Una leyenda en sepia.

Una entrevista de Israel Rosado

Perteneció a un equipo legendario. ¿Recuerda a sus compañeros? ¿Ha mantenido el contacto con alguno de ellos?

Recuerdo a todos ellos. Han significado mucho para mí. Mantengo contacto con algunos como Rafa Cecilio, con el que sigo jugando actualmente, Carlos Aguiar, Antonio Alcázar, Anadón, José Luis López...

Para los que no hayan tenido el gusto de verle como jugador, defínase.

Buen rematador con los pies y la cabeza, buscando espacios y buenos movimientos de espaldas a la portería 

De los de ahora, de la élite digo, ¿con quién se identifica?

Salvando las distancias, me veo identificado en Aduriz y, de los de antes, en Hugo Sánchez.

¿Cómo se las ingeniaba? No era usted alto, ni fuerte, ni especialmente rápido, ni un virtuoso con el balón, pero libra por libra, como dicen ahora, valía usted un Potosí…

Sobretodo porque no me arrugaba con la defensa contraria e iba a todos los balones como si se tratara del último, y si me tenía que dar de cabeza con el poste lo hacía.

Cuántos goles marcó como blanquiazul, ¿lo sabe?

No sé la cantidad exacta, pero haciendo cuentas calculo que unos 160.

¿Y en toda su carrera?

Bufffff... ¡muchos! He estado activo desde los 16 hasta los 39, así es que imagina. No me quedo corto si te digo que unos 490.

Algún pichichi habrá pescado, ya que hemos hablado de su famosa caña…

Alguno tengo. En Guadalajara, donde estuve cinco años, conseguí dos, y en el Talavera uno. Actualmente mantengo los trofeos en el salón de casa, y mi mujer está encantada...

¿Cuál fue la temporada con su mejor registro goleador?

Temporada  77-78, en Guadalajara, con 32 goles.

De aquellos jugadores del Talavera, los de su quinta, ¿cuál le sorprendió más por su calidad?

Hay varios. Carlos del Rivero, Miguel Ángel Iglesias -único internacional-, Manolo Trigueros, Bernabéu...

¿Con quién se entendía mejor? Ya sabe, un delantero centro necesita quién le surta de balones.

Con Carlos del Rivero tenía una chispa muy especial. Y con Miguel Ángel Iglesias. “Mai”, cuando salía con la pelota controlada venía a buscarme para hacer la pared y entrar hasta la cocina.

Y ya que estamos, ¿quién era el más cachondo?

Sin duda Quini, tenía salidas para todo.

Ilústrenos al respecto, cuente alguna gorda, que ya ha prescrito…

Pues el cachondo, en una cena del viaje de vuelta de Mérida, me dejó la dentadura postiza en el flan y yo, al verlo, se lo estampé en la cara.

Tendrá un sinfín de anécdotas…

Se me vienen a la mente un montón. Recuerdo una muy curiosa. Por prescripción facultativa, y por temas del corazón, tenía que tomar una copa de coñac media hora antes de cada partido. Gerardo, el utillero, me lo traía el hombre sigilosamente cada partido hasta que los compañeros me descubrieron y se armó la de dios. ¡Llegaron a pensar que jugaba dopado!

Abierto el baúl de los recuerdos, dígame uno de aquellos “once” que recuerde.

Ortiz, Juan, Pedro, Iglesias, Benito, Quique, Bernabéu, Trigueros, Ayúcar, Del Rivero y Quini. 

Si se ha dejado algunos en el tintero, no se preocupe, puede recuperarlos ahora… Atrévase con otro once.

Vamos allá. Valero, Justo, España, Moisés, Anadón, Monzón, Angelín, Robles, Morán, Wifredo y Conde.

Valero, otro porterazo, y Conde, qué clase tenía. Bueno, y de los entrenadores que tuvo, ¿con cuál se queda?

Me quedo con tres: el difunto Juanjo, García Verdugo y Martín Doblado.

¿Cómo llegó al Talavera? ¿Quién tuvo el acierto de traerle al Prado?

Después de proclamarme pichichi en el Guadalajara, me salieron varias novias: Leganés, Pegaso, Alcorcón... pero al final, el secretario técnico, Emilio 'el polvorón', en una reunión en Valmojado me presentó el proyecto. Lo vi tan claro que firmé con el Talavera por dos temporadas perdiendo dinero con respecto a ofertas de otros equipos, pero sabía que me iba a un equipo potente y de gran proyección. Y parece que acerté…

Ya sé que está feo hablar de dinero, pero, por curiosidad, ¿cuánto cobraba entonces, cuál era su ficha?

Firmé por dos temporadas. Empecé cobrando 800.000 pesetas el primer año, 500.000 de ficha y 30.000 en diez mensualidades; y el segundo, ya en 2ª B, 850.000 pesetas, 500.000 de ficha y 35.000 mensuales.

¿Tenía incentivos por número de goles?

Sí, 100.000 pesetas por 20 goles el primer año, ¡que por cierto gané!

Lo curioso es que no firmé este incentivo en contrato. ¡Emiliano 'el polvorón' y yo lo firmamos en una servilleta de papel en una cafetería de Valmojado! Al final de temporada, como metí más de 20 goles, fui a cobrar mi prima a la sede del club, pero la directiva, Aurelio y Julio -presidente y vicepresidente respectivamente- no sabían nada, por lo que de común acuerdo decidimos dejarlo en la mitad.

Sin duda esa forma de ser le hizo meterse en el bolsillo a la afición, con la que logró conectar muy pronto hasta convertirse en santo y seña de la parroquia blanquiazul.

Gran afición, sin duda. Es cierto, comulgamos pronto. Quizá mi estilo de juego agresivo hizo que pronto tuviéramos feeling.

¿Cómo era aquella hinchada?

Era una hinchada luchadora, animadora, bulliciosa, que no paraba de darlo todo durante los 90 minutos. Guardo especial recuerdo de la 'Peña El Botijo' y a los hinchas del graderío sur, de los que siempre recibí numerosas muestras de cariño. Uno de los recuerdos más bonitos que guardo fue el segundo gol que marqué en la promoción de ascenso a 2ª B jugando en casa contra el Albacete. Varios aficionados saltaron al campo, corrieron hacia a mí para abrazarme, hicieron un corro a mi alrededor y me estrujaron gritando eufóricos mi nombre. Fue muy emotivo. Nunca lo olvidaré.

Nos ha hablado de su llegada al Talavera, pero, ¿cómo y por qué fue su adiós?

Yo estaba muy a gusto, pero después de siete años consideré que había que buscar nuevos retos. Había quemado una etapa y, además, el equipo quería nutrirse de jugadores de la cantera. La rescisión de contrato fue de mutuo acuerdo, pero aún así mi adiós fue triste después de tanto tiempo.

¿Dónde continuó jugando?

De Talavera me fui un año a Aranjuez, después tres a La Solana, uno a San Sebastián de los Reyes, donde subimos a 2ª B, otro a Santana y terminé en Villacañas con 39 años.

¿Ha vuelto por Talavera? ¿Sigue las evoluciones del equipo?

Sí, además lo hice recientemente donde me encontré con ex compañeros y con Federico, también directivo de mi época. Y claro que sigo continuamente las evoluciones del equipo, casi siempre he tenido conocidos jugando como Luengo, Mediavilla, Ramírez, Luis Mayor… Además, este equipo siempre lo llevaré en el corazón.

¿Ha cambiado mucho el fútbol desde su época?

Una barbaridad. Antes el fútbol siempre iba hacia adelante, de hecho, no recuerdo ninguna jugada en la que habiendo tocado yo la pelota acabara en nuestro portero. El nuestro era un fútbol mucho más ofensivo y ahora casi todo se basa en el físico y en una buena defensa.

Entonces, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

Simplemente diferente, ni mejor ni peor. Gimnasio, físico, preparadores… eso era un lujo en nuestra época. Creo que antes entrenábamos como auténticos profesionales, los entrenamientos eran durísimos.

Al margen del blanquiazul, ¿qué colores le tiran más?

Otro blanquiazul, el del Izarra de Estella, mi tierra, donde inicié mi carrera. También los del Club Atlético Osasuna y el Guadalajara. Y a otro nivel, la temporada que pasé en el juvenil del Real Madrid.

Vayamos con su mejor equipo de siempre, club y selección.

Equipo, el Real Madrid. Como club, el Villareal por el trato tan bueno a la cantera. Y como selección, Brasil, aunque la española últimamente nos ha dado muchas alegrías.

Jesús, de no haber sido Ayúcar, ¿qué jugador le hubiera gustado ser?

Hugo Sánchez.

¿Sueña alguna vez que sigue jugando al fútbol?

Sueño y lo práctico, el fútbol sigue siendo mi vida y mi pasión 

¿Con qué camiseta juega ese partido onírico?

Con la roja de la selección.

Volvamos al universo blanquiazul. ¿Se dejó algo en el tintero en su paso por el Talavera?

Sí, una buena despedida. Creo que lo di todo por el club y me hubiera gustado despedirme de la afición como creo nos merecíamos, ellos y yo.

Está claro que se lo merecía. ¿A qué se dedica ahora Ayúcar? ¡Le he pillado a usted en Japón!

Sí, después de 43 años y siete meses trabajando me prejubilé y le prometí a mi familia un viaje a Japón. Llevo una vida tranquila, disfrutando del deporte de una manera muy activa. En cuanto al fútbol, entreno diariamente a niños de 5 y 6 años a dar sus primeros toques al balón. Por cierto, hace un par de años, entrenando a los niños en el colegio San Agustín, se me acercó el padre de un niño para preguntarme si yo era Ayúcar, al decirle que sí, emocionado me dio un abrazo y me dijo: “pero si mi padre me llevaba a ver al Tala cuando tenía 12 años. ¡Tú eras mi ídolo y ahora entrenas a mi hijo!”. Como me hizo tanta ilusión a los pocos días le regalé mi camiseta con la que me proclamé pichichi en mi primer año como blanquiazul.

Muy emotivo, como emotiva y triste fue la desaparición del legendario Talavera CF… ¿Qué sintió cuando se enteró?

Una tristeza muy grande, decepción, rabia…Pero estaba convencido de que íbamos a volver. Talavera se merece tener un equipo de nivel, mínimo de 2ª B o 2ª A.

Por fortuna el espíritu de aquél permanece vivo y con buena salud con este renovado CF Talavera, que conserva gran parte de lo que le hizo legendario, gracias, entre otros, a jugadores como usted…

Muchas gracias por lo de legendario, suena bien.

Antes de despedirnos, le doy la oportunidad de dedicar unas palabras a la que durante mucho tiempo fue su afición, una afición que le idolatra y le recuerda.

Que no dejen de animar a nuestro querido Talavera, porque en mi época, con esta estupenda afición, volábamos en el campo.  

 

Visto 1762 veces Modificado por última vez en Jueves, 08 Octubre 2015 20:50